Tienes un aparato que funciona y te planteas cambiarlo solo para gastar menos luz. Hay que amortizar el precio entero del nuevo.
Consumo de tu aparato actual
Se traduce a kWh sobre un combi de 330 L (230 L de frescos + 100 L de congelador), libre instalación, no frost, 2 puertas. Si el tuyo es bastante más grande o más pequeño, la cifra se mueve: usa la vía de los kWh de la etiqueta.
Consumo de el aparato nuevo
Lo que te va a costar el aparato nuevo. Valor orientativo de mercado: pon el precio real que estés viendo.
Aquí se usa el precio TOTAL de la factura (energía, peajes e impuestos), no solo el término de energía: lo que dejas de pagar al no consumir un kWh es todo eso junto. Media de España en 2025 según Eurostat, redondeada a la baja. Cámbialo por el de tu factura.
Once años es la duración típica de un gran electrodoméstico según la encuesta europea de la OCU. Es el plazo contra el que se juzga si la compra llega a pagarse.
Ahorro al año
No compensa
Tardarías 68,8 años en recuperar el dinero, más de lo que va a durar el aparato nuevo. Por ahorro de luz, no lo cambies.
La cuenta
El balance descuenta el desembolso: mientras sea negativo, todavía no has recuperado lo que pusiste. Consumo de partida estimado entre 0 y 150 kWh/año.
Aquí no hay nada que venderte: la cuenta no respalda el cambio, así que no verás enlaces de compra en esta pantalla. Si el aparato se te rompe y tienes que comprar igualmente, cambia arriba a «Ya lo compro, ¿qué clase?»: esa pregunta sí suele tener respuesta favorable.
Esto es una estimación. Las clases energéticas no son un consumo, son un porcentaje sobre un consumo de referencia que depende del tamaño del aparato, así que traducirlas a kWh exige suponer un aparato tipo (combi de 330 L (230 L de frescos + 100 L de congelador), libre instalación, no frost, 2 puertas); si el tuyo se aparta de ahí, usa los kWh de tu etiqueta. Además, un aparato viejo suele gastar más de lo que decía su etiqueta cuando era nuevo, por juntas gastadas o un compresor cansado, y esa pérdida no se puede calcular: no está en esta cuenta, y juega a favor de cambiarlo.
Este caso
Contexto de esta decisión
Esta es la pregunta que más confusión genera de todo el etiquetado energético, y la respuesta tiene dos partes que van en direcciones opuestas. La primera: sí, tu nevera A+++ se etiquetaría hoy como clase C, y no por haberse estropeado. La segunda: eso no significa que sea mala. Significa que en marzo de 2021 la Unión Europea movió la vara de medir, y casi nadie explica bien qué se movió exactamente.
Una clase energética nunca ha sido un consumo. Es un porcentaje: el índice de eficiencia compara lo que gasta tu aparato con lo que un reglamento dice que debería gastar uno de su tamaño. Para un combi de 330 litros, ese consumo de referencia era de 682 kWh al año con el reglamento de 2010 y es de 250 kWh con el de 2019. La misma nevera, sin tocarle un tornillo, se mide ahora contra una vara casi tres veces más exigente. De ahí sale la equivalencia real: una A+++ antigua es hoy una C, una A++ es una D, una A+ es una F y una A de la escala vieja se cae hasta la G.
Hay un detalle que explica por qué esa traducción es tan tajante. La banda A+++ arrancaba en cero, así que en teoría una A+++ excepcional podría seguir siendo una A de hoy. En la práctica no ocurría: los fabricantes optimizaban hasta cruzar el umbral de la clase que querían imprimir en la caja y ahí paraban, porque bajar más cuesta dinero y no cambia la letra. Los A+++ reales se apiñaban justo debajo de su techo, unos 150 kWh al año, y ese techo es exactamente una clase C actual. Coincide con lo que dice el IDAE: no existe correlación entre las dos clasificaciones, y un A+++ puede pasar a etiquetarse como B, C o incluso peor.
Y aquí viene la conclusión que le da la vuelta al susto. Si tu A+++ consume esos 150 kWh anuales y la clase A más eficiente que puedes comprar hoy se queda en 103, la diferencia son 47 kWh: 12,35 € al año. Cambiar una nevera de 850 € para ahorrar doce euros anuales tarda 68,8 años en pagarse. Tu A+++ no es una nevera mala disfrazada de clase C: es una nevera razonablemente buena a la que le cambiaron el examen. La letra bajó, el consumo no subió, y no hay nada que hacer al respecto.
Qué cambia en tu caso
Matices específicos de este cambio
La letra bajó, el consumo no subió
Es el punto que se pierde en casi todas las explicaciones. Tu aparato gasta hoy exactamente los mismos kilovatios hora que el día que lo compraste, más el desgaste que haya acumulado. Lo único que cambió es con qué se compara. Un cambio de escala no es una avería.
El reescalado se hizo porque la escala vieja estaba saturada
Cuando casi todo lo que se vendía era A+ o mejor, la etiqueta dejaba de servir para distinguir, que es lo único que tiene que hacer. La escala nueva se diseñó a propósito con la clase A casi vacía, para que las mejoras de los próximos años tengan sitio donde aparecer.
No todos los aparatos cambiaron el mismo día
Frigoríficos, congeladores, lavadoras, lavavajillas y pantallas se reescalaron el 1 de marzo de 2021. Las secadoras esperaron hasta el 1 de julio de 2025. Y el horno sigue hoy en la escala de A+++ a D, porque su reglamento es el de 2014 y no se ha tocado.
La equivalencia es de escala, no de ensayo
Junto con la escala también cambiaron los métodos de medida, así que la traducción de una letra a otra es aproximada por naturaleza. Sirve para entender el orden de magnitud, no para certificar que tu aparato concreto sería exactamente una C. La cifra fiable siempre es la de kWh al año.
La equivalencia depende del tamaño de tu nevera
El consumo de referencia se calcula a partir del volumen y del reparto entre frescos y congelador, así que la tabla de esta página vale para un combi de 330 litros. Con un americano de 550 o un frigorífico pequeño de una puerta, los kWh de cada banda se mueven, aunque la dirección del cambio es la misma.
Preguntas frecuentes
Preguntas sobre este caso
¿Cuánto ahorro con una nevera de clase A en vez de una A+++?
Unos 12,35 € al año. Una A+++ de la escala antigua consume del orden de 150 kWh anuales y una clase A de hoy unos 103: 47 kWh de diferencia a 0,26 €/kWh. Amortizar los 850 € de una clase A a ese ritmo llevaría 68,8 años, así que el cambio no tiene ningún sentido económico.
¿A qué clase de hoy equivale una nevera A+++ antigua?
A una clase C. Su consumo típico de unos 150 kWh anuales cae en la banda C de la escala actual para un combi de 330 litros. Una A++ equivale a una D, una A+ a una F y una A de la escala vieja a una G. El IDAE lo resume diciendo que no existe correlación entre ambas clasificaciones.
¿Mi nevera consume más ahora que le han cambiado la clase?
No. Consume lo mismo que el día que la compraste, más el desgaste acumulado. Lo único que cambió en 2021 fue el consumo de referencia contra el que se compara: para un combi de 330 litros pasó de 682 kWh al año a 250. La letra bajó porque el examen se puso más difícil.
¿Por qué cambiaron la escala energética en 2021?
Porque estaba saturada. Con casi todo el mercado en A+ o mejor, la etiqueta ya no distinguía entre modelos, que es su única función. La escala nueva de A a G se diseñó dejando la clase A prácticamente vacía, para que las mejoras técnicas de los próximos años tengan hueco donde reflejarse.
¿Puedo comparar directamente una A+++ con una clase A de hoy?
No por la letra, solo por los kWh al año. Las dos etiquetas usan consumos de referencia distintos y también métodos de ensayo distintos, así que las letras no son traducibles con exactitud. La cifra de kilovatios hora anuales está en las dos y es la única comparación válida entre ellas.