Consumo eléctrico

¿Me compensa cambiar el electrodoméstico?

En cuántos años se paga sola una nevera, una lavadora o un congelador nuevos con el ahorro de luz. Con un veredicto claro, incluido cuando la respuesta es que no lo cambies.

Cambiar un combi A+ de la escala antigua (unos 256 kWh/año) por uno de clase C actual (unos 144 kWh/año) ahorra 29,11 € al año con una tarifa de 0,26 €/kWh. Amortizar 600 € a ese ritmo lleva 20,6 años, casi el doble de lo que dura el aparato: la cuenta dice que no lo cambies solo por la luz.

Datos: calculadora de amortización de calculaCasa · actualizado 2026-09-11

¿Cuál es tu situación?

Tienes un aparato que funciona y te planteas cambiarlo solo para gastar menos luz. Hay que amortizar el precio entero del nuevo.

Consumo de tu aparato actual

Se traduce a kWh sobre un combi de 330 L (230 L de frescos + 100 L de congelador), libre instalación, no frost, 2 puertas. Si el tuyo es bastante más grande o más pequeño, la cifra se mueve: usa la vía de los kWh de la etiqueta.

Consumo de el aparato nuevo

Lo que te va a costar el aparato nuevo. Valor orientativo de mercado: pon el precio real que estés viendo.

€/kWh

Aquí se usa el precio TOTAL de la factura (energía, peajes e impuestos), no solo el término de energía: lo que dejas de pagar al no consumir un kWh es todo eso junto. Media de España en 2025 según Eurostat, redondeada a la baja. Cámbialo por el de tu factura.

años

Once años es la duración típica de un gran electrodoméstico según la encuesta europea de la OCU. Es el plazo contra el que se juzga si la compra llega a pagarse.

Ahorro al año

No compensa

Tardarías 20,6 años en recuperar el dinero, más de lo que va a durar el aparato nuevo. Por ahorro de luz, no lo cambies.

La cuenta

Años para amortizar
20,6años
kWh que dejas de gastar al año
112kWh
Balance a 5 años
-454,46
Balance a 10 años
-308,92

El balance descuenta el desembolso: mientras sea negativo, todavía no has recuperado lo que pusiste. Consumo de partida estimado entre 225 y 287 kWh/año.

Aquí no hay nada que venderte: la cuenta no respalda el cambio, así que no verás enlaces de compra en esta pantalla. Si el aparato se te rompe y tienes que comprar igualmente, cambia arriba a «Ya lo compro, ¿qué clase?»: esa pregunta sí suele tener respuesta favorable.

Esto es una estimación. Las clases energéticas no son un consumo, son un porcentaje sobre un consumo de referencia que depende del tamaño del aparato, así que traducirlas a kWh exige suponer un aparato tipo (combi de 330 L (230 L de frescos + 100 L de congelador), libre instalación, no frost, 2 puertas); si el tuyo se aparta de ahí, usa los kWh de tu etiqueta. Además, un aparato viejo suele gastar más de lo que decía su etiqueta cuando era nuevo, por juntas gastadas o un compresor cansado, y esa pérdida no se puede calcular: no está en esta cuenta, y juega a favor de cambiarlo.

Lo que nadie te cuenta

A+++ ya no existe, y tu aparato ha bajado de clase sin tocarlo

El 1 de marzo de 2021 desaparecieron las clases con signos más. No fue un cambio de nombre: cambió también el consumo de referencia contra el que se mide cada aparato, y ese es el detalle que confunde a todo el mundo. Una clase energética nunca ha sido un consumo, es un porcentaje: el índice de eficiencia energética compara lo que gasta tu aparato con lo que "debería" gastar uno de su tamaño según el reglamento.

Para un combi de 330 litros, ese consumo de referencia era de 682 kWh/año con el reglamento antiguo y es de 250 kWh/año con el actual. El mismo frigorífico, sin cambiarle nada, se compara ahora contra una vara casi tres veces más exigente. De ahí sale la equivalencia real:

Clase antiguaConsumo que suponíaClase de hoy
A+++hasta 150 kWh/añoentre A y C
A++150-225 kWh/añoentre C y E
A+225-287 kWh/añoE o F
A287-375 kWh/añoF o G
B y peoresmás de 375 kWh/añoG

Que un A+++ pueda quedarse en una A de hoy es teórico: esa banda antigua llegaba desde cero, y en la práctica los fabricantes dejaban de optimizar en cuanto alcanzaban la clase más alta, así que los A+++ reales se apiñaban justo por debajo de su techo. Un A+++ que rozaba el umbral es hoy exactamente una clase C. Coincide con lo que dice el IDAE: no existe correlación entre las dos clasificaciones, y un aparato A+++ puede pasar a etiquetarse como clase B, C o incluso inferior.

Y no todos los aparatos se reescalaron a la vez. Frigoríficos, congeladores, lavadoras y lavavajillas cambiaron en marzo de 2021. Las secadoras no entraron en esa tanda: siguieron en A+++ hasta el 1 de julio de 2025. El horno es el único de esta calculadora que todavía se etiqueta de A+++ a D, porque su reglamento sigue siendo el de 2014.

Errores frecuentes

Lo que casi siempre sale mal al decidir si cambiar un aparato

  • Comparar la clase antigua con la nueva como si fuera la misma escala

    Un A+ de 2012 no es "casi una A" de hoy: es una F. Las dos escalas usan consumos de referencia distintos, así que la letra sola no dice nada si no se sabe de qué escala viene.

  • Amortizar el precio entero del aparato cuando ya ibas a comprarlo

    Si el viejo se rompió, el dinero del aparato nuevo ya está gastado en cualquier caso. Lo único que hay que justificar con el ahorro de luz es el sobreprecio de subir de clase, y eso cambia el veredicto por completo.

  • Calcular el ahorro con el término de energía en vez del precio de factura

    Usar 0,14 €/kWh en vez del precio total con peajes e impuestos subestima el ahorro casi a la mitad, y puede convertir un cambio que compensa en uno que no lo parece.

  • Traducir una clase a kWh sin mirar el tamaño del aparato

    La clase es un porcentaje sobre un consumo de referencia que depende del volumen o la carga. Una clase A en un combi de 330 L y una clase A en uno de 200 L no son los mismos kWh.

  • Olvidar cuánto le queda de vida al aparato nuevo

    Un cambio que se amortiza en catorce años no se amortiza: el aparato se muere antes. El plazo de amortización solo significa algo comparado con la vida útil, no en abstracto.

Cómo calculamos

Metodología y fuentes

La cuenta es simple: ahorro anual = (consumo viejo − consumo nuevo) × precio del kWh, y años de amortización = desembolso / ahorro anual. Lo que no es simple, y es donde se juega la honestidad de una calculadora así, es de dónde salen esos dos consumos.

Ninguna cifra de consumo por clase está escrita a mano en este sitio. Todas se derivan de los reglamentos europeos de etiquetado, que definen la clase como un porcentaje sobre un consumo de referencia y publican la fórmula de ese consumo: Reglamento (UE) 2019/2016 para frigoríficos y congeladores (anexo IV, punto 4), 2019/2014 para lavadoras, 2019/2017 para lavavajillas, 2023/2534 para secadoras y 65/2014 para hornos. El reglamento derogado 1060/2010 se usa solo para una cosa: poder comparar las dos escalas del frío sobre el mismo aparato. Consultados en el Diario Oficial de la Unión Europea en septiembre de 2026.

Como esas fórmulas dependen del tamaño del aparato, traducir una clase a kWh obliga a fijar un aparato tipo, y aquí se declara cuál: un combi de 330 L, un arcón de 200 L, una lavadora de 8 kg, un lavavajillas de 13 cubiertos, una secadora de 8 kg y un horno de 70 L de cavidad. Los ciclos al año con los que se pasa de kWh/ciclo a kWh/año son los de la propia normativa: 220 en lavadora, 280 en lavavajillas y 160 en secadora. Todo editable.

El precio del kWh por defecto es 0,26 €/kWh, y es distinto a propósito del 0,14 €/kWh que usa el resto del vertical de consumo eléctrico. Ese 0,14 es el término de energía del PVPC y sirve para comparar lo que cuesta usar dos aparatos. Aquí se calcula un ahorro por dejar de consumir, y lo que uno deja de pagar al no consumir un kWh es el precio íntegro de la factura, impuestos y peajes incluidos. La cifra viene de Eurostat (dataset nrg_pc_204, España, banda de consumo doméstico DC de 2.500 a 4.999 kWh/año, todos los gravámenes incluidos): 0,2612 €/kWh en el primer semestre de 2025 y 0,2669 en el segundo. Se toma 0,26, la media redondeada a la baja para no inflar el ahorro.

El veredicto compara los años de amortización con la vida útil del aparato nuevo, que por defecto son once años: la duración típica de un gran electrodoméstico según la encuesta de la OCU y sus homólogas europeas a más de 87.000 personas en cinco países. Compensa si se paga en menos del 60% de esa vida, está justo hasta el 100%, y no compensa por encima. Ese umbral del 60% es criterio nuestro, no de ninguna norma: amortizar en el año diez de una vida de once no es amortizar, es empatar.

Dos límites que conviene tener presentes. El primero: esta cuenta no captura el desgaste. Un aparato viejo con juntas gastadas o compresor cansado gasta más que el kWh/año de su etiqueta original, y cuánto más solo se sabe midiéndolo; el cálculo es conservador y el desgaste real juega a favor de cambiarlo. El segundo: el ciclo con el que se mide la etiqueta es un ensayo normalizado, no tu uso real, así que el consumo absoluto de la etiqueta y el que sale de multiplicar potencia por horas no tienen por qué coincidir. Lo que sí es válido es la diferencia entre dos etiquetas, que es exactamente de lo que depende una amortización.

Última actualización: 2026-09-11

Preguntas frecuentes

Dudas habituales sobre cambiar un electrodoméstico

¿Me compensa cambiar la nevera para ahorrar luz?

Casi nunca, si la que tienes funciona. Cambiar un combi A+ de la escala antigua (unos 256 kWh/año) por uno de clase C actual (unos 144 kWh) ahorra 29,11 € al año a 0,26 €/kWh: 20,6 años para amortizar 600 €, cuando el aparato nuevo va a durar unos once. Compensa cuando la nevera es de verdad antigua, de las clases B o inferiores.

¿Por qué mi aparato A+++ ahora sería clase C?

Porque en marzo de 2021 cambió la escala y con ella el consumo de referencia contra el que se mide. El mismo combi que se comparaba con 682 kWh/año en el reglamento antiguo se compara con 250 kWh/año en el actual. El IDAE lo dice claro: "no existe una correlación entre la nueva clasificación y la anterior", y un A+++ "puede pasar a etiquetarse como clase B, C o incluso inferior".

¿Por qué esta calculadora usa un precio del kWh más alto que las otras del sitio?

Porque calcula un ahorro por dejar de consumir, y lo que dejas de pagar al no consumir un kWh es el precio total de la factura: energía más peajes, cargos e impuestos. Las otras calculadoras del vertical comparan el coste de usar aparatos y usan el término de energía del PVPC (0,14 €/kWh). Aquí se parte de 0,26 €/kWh, la media española de 2025 según Eurostat con todos los impuestos incluidos, redondeada a la baja.

¿Qué significa el modo "ya lo compro, ¿qué clase?"

Es la pregunta económicamente correcta cuando el aparato se te ha roto o estás amueblando una casa: el gasto base ya está decidido, así que lo único que hay que amortizar es el sobreprecio de llevarte un modelo más eficiente. Subir una nevera de clase E a clase B por 180 € más se paga en 6,3 años, aunque cambiar la nevera entera no salga a cuenta.

¿No sé cuánto consume mi aparato viejo, puedo calcularlo igual?

Sí, por tres vías de fiabilidad decreciente. Si tienes la etiqueta o la ficha, mete los kWh/año: es exacto. Si solo recuerdas la clase, se traduce a kWh con la fórmula del reglamento europeo sobre un aparato tipo. Y si solo sabes la edad, se abre el abanico de las clases que se vendían entonces: si los dos extremos no coinciden en el veredicto, la calculadora te lo dice en vez de fingir una respuesta.

¿Cuenta el desgaste de un aparato viejo?

No, y es la principal limitación de esta cuenta. Un frigorífico de quince años con las juntas gastadas o el compresor cansado puede consumir bastante más que el kWh/año de su etiqueta original, y eso no se puede calcular sin medirlo con un vatímetro. La cuenta que ves es conservadora: el desgaste real juega a favor de cambiarlo.

Aparato por aparato

Dónde compensa de verdad, y dónde no

El veredicto cambia mucho según el aparato: el congelador viejo del garaje se paga solo en menos de cuatro años, mientras que una nevera de 2011 que funciona bien no llega a amortizarse nunca. Cada caso lleva la calculadora ya puesta en su escenario.

Antes de decidir

Cuánto te cuesta ahora mismo cada aparato

Amortizar tiene sentido cuando ya sabes lo que estás pagando. Estos casos calculan el coste de uso actual con tu tarifa, sin plantear ningún cambio.