La del calefactor, radiador o emisor que calentaría la habitación.
Horas a plena potencia equivalentes: un emisor con termostato arranca y para, así que no son las horas que está enchufado.
La calefacción no se usa los doce meses: contarla sobre el año entero triplica la cifra.
Por defecto, la media de la última temporada de calefacción (dic. 2025 a mar. 2026), sin impuestos.
Con resistencia, al mes
Con bomba de calor
El mismo calor con un equipo de clase A+ cuesta 5,48 a 6,30 € al mes: entre el 21,7% y el 25% de lo que cuesta la resistencia. La resistencia no puede mejorar, porque convierte cada kWh en un kWh de calor y ahí se acaba.
- Calor que hay que dar, al mes
- 180,00 kWh
- Resistencia, temporada de 4 meses
- 100,80 €
- Bomba de calor, misma temporada
- 21,91 a 25,20 €
- Diferencia en la temporada
- 75,60 a 78,89€
Si el kWh se queda como ahora
La cuenta de arriba usa 0,14 €/kWh. A 0,18 €/kWh, que es la media de agosto a octubre de 2026, sin impuestos, la resistencia se iría a 32,40 € al mes y 129,60 € en la temporada. La proporción entre las dos opciones no cambia: el precio del kWh sube para las dos por igual.
Este caso
Contexto de esta cuenta
El SCOP es el número que dice cuántos kWh de calor entrega un equipo por cada kWh de electricidad que consume, a lo largo de toda una temporada de calefacción. Un SCOP de 4 significa que por cada kWh que pagas recibes cuatro de calor. Una resistencia eléctrica, por comparar, tiene un rendimiento de 1 y no puede subir de ahí.
Lo bueno de este dato es que no hay que estimarlo: viene en la etiqueta energética y sus tramos los fija un reglamento europeo. El Reglamento Delegado (UE) 626/2011 asigna a cada letra un intervalo de SCOP para los equipos de hasta 12 kW: A+++ es 5,10 o más, A++ va de 4,60 a 5,10, A+ de 4,00 a 4,60, A de 3,40 a 4,00 y B de 3,10 a 3,40. Es obligatorio en etiqueta desde enero de 2013.
Con el emisor de 1.000 W de esta página, seis horas al día, la resistencia cuesta 25,20 € al mes. El mismo calor con un equipo de clase A+ cuesta entre 5,48 y 6,30 €; con una clase B, entre 7,41 y 8,13; y con una A+++, 4,94 € o menos. Cada letra es un tramo, así que la respuesta honesta es un rango.
Qué cambia en tu caso
Matices que mueven esta factura
En aire acondicionado, la A+++ sigue existiendo
En 2021 se reescalaron las etiquetas de muchos electrodomésticos y desaparecieron los signos más: una lavadora A+++ pasó a llevar otra letra. Con el aire acondicionado no ha pasado. El Ministerio para la Transición Ecológica mantiene el Reglamento 626/2011 como la norma de etiquetado de los acondicionadores de aire, y este grupo de producto no está entre los reescalados, así que un equipo comprado hoy sigue pudiendo ser A+++ en calefacción. Si vienes de mirar frigoríficos, el cambio de escala no se aplica aquí.
SCOP no es lo mismo que COP
El COP mide el rendimiento en un instante y en unas condiciones concretas; el SCOP mide toda la temporada, con el equipo funcionando a cargas parciales y contando también lo que gasta parado. Por eso el SCOP es el número que sirve para estimar una factura y el COP, el que suele aparecer más grande en los folletos. La S de estacional es la que hace el trabajo.
La etiqueta trae un mapa, y conviene mirarlo
El SCOP que acompaña a la letra es el de la temporada de calefacción media del reglamento, un clima de referencia europeo que no es el de ninguna ciudad española en particular. La etiqueta de un equipo reversible lleva un mapa de Europa en tres colores, uno por temporada: fría, media y cálida. Si el fabricante declara la temporada fría, su SCOP aparece junto a esa zona del mapa, y ese es el número que más se parece a un invierno de la zona climática E, la más fría del Código Técnico.
Cuanto más frío hace fuera, menos rinde
Una bomba de calor no fabrica calor, lo mueve desde el aire de la calle, así que cuanto más frío está ese aire más trabajo le cuesta. En los días de helada aparece además el desescarche: el equipo invierte el ciclo unos minutos para deshacer el hielo de la unidad exterior, y ese rato consume sin calentar. Nada de esto anula la ventaja frente a una resistencia, pero sí la reduce, y por eso el número de la etiqueta es un punto de partida y no una promesa.
Dónde encontrar el SCOP de tu equipo
En la etiqueta energética que venía en la caja, en la ficha de producto de la tienda y en la placa de características de la unidad interior o en su manual. Si solo encuentras la letra, el tramo del reglamento te da el rango, que es lo que usa esta calculadora por defecto. Si encuentras el número exacto, mejor: la calculadora acepta el SCOP de ficha y entonces deja de dar un rango para dar una cifra.
Preguntas frecuentes
Preguntas sobre este caso
¿Qué significa el SCOP de un aire acondicionado?
Cuántos kWh de calor entrega por cada kWh de electricidad que consume a lo largo de una temporada completa. Un SCOP de 4 son cuatro kWh de calor por cada uno pagado. Una resistencia eléctrica está siempre en 1.
¿Qué SCOP tiene cada clase energética?
Según el Reglamento (UE) 626/2011, para equipos de hasta 12 kW: A+++ es 5,10 o más, A++ de 4,60 a 5,10, A+ de 4,00 a 4,60, A de 3,40 a 4,00, B de 3,10 a 3,40 y C de 2,80 a 3,10.
¿Cuál es la diferencia entre SCOP y COP?
El COP es el rendimiento en unas condiciones puntuales y el SCOP, el de toda la temporada, contando el funcionamiento a carga parcial y los consumos en espera. Para estimar lo que vas a pagar en invierno, el que vale es el SCOP.
¿El SCOP de la etiqueta vale para mi ciudad?
Es el de la temporada de calefacción media del reglamento, no el de un clima español concreto. En zonas frías el rendimiento real es menor. Mira el mapa de tres colores de la etiqueta: si el fabricante declara la temporada fría, ahí tienes el SCOP que más se parece a un invierno duro.
¿Un SCOP alto compensa pagar más por el equipo?
Depende de cuánto lo uses. Con el escenario de esta página, pasar de una clase B a una A+ ahorra unos 2 € al mes de calefacción; en una vivienda donde el equipo trabaja muchas horas, la diferencia se multiplica. La calculadora deja cambiar la clase para ver el salto con tus propias horas.